Daniela Gutiérrez

La historia de tu vida

El día de ayer (30 de diciembre del 2013) tuvimos nuestra primera cita, nuestra primera salida solos. Tal vez cuando leas esto, pienses que no fue el mejor lugar, tal vez tu crees que debió haber sido al cine, al parque o algo así. Pero no, la salida fue al beisbol.

Tengo que confesar que a pesar de ser un juego de puro trámite para los Yaquis (por que ya estabamos eliminados) fue un juego muy especial para mi.

Desde que llegamos al estadio noté tu estusiasmo, mientras caminábamos por la Michoacán rumbo al estadio, no dejabas de platicar.  Nos sentamos en la última fila, de la sección D, para protegernos un poco el frio con las cabinas que están atrás.

Yo te había prometido comprarte un algodón de azucar, pero por desgracia, ese día no se presentaron en el estadio. Yo me sentía como novio en primera cita, ofreciendote todo lo que pasaban vendido. Lo primero que me pediste, fue que te comprara “de esos papelitos doblados que le compramos a un señor el otro día”, refiriendote a los scores, y así lo hice, guardaré por siempre el score con el 7×7 que sacaste.

Después del juego, como en toda buena cita, fuimos a cenar. No se si sea por que así quería verlo yo, pero notaba tu emoción por estar haciendo cosas sola conmigo.

Ese día, cerraste la noche con broche de oro al decirme: “Papá, te quiero mucho, por que eres EL MEJOR papá”… Sentí un nudo en la garganta.

Esas son las cosas que realmente valen la pena. Prometo que tendremos muchas mas citas como está.

P.D. El juego lo perdimos 6-4 y no me importó.

 

Papá: en la noche que rezemos voy a pedirle a Diosito que cuando yo tenga 30 años, tu no te hagas viejito, no quiero que te pongas como mi abuelo.

Después de oir esas palabras, me doy cuenta de que algo estoy haciendo bien, no se qué, pero lo estoy haciendo.

Gracias, hija.

El día de ayer (lunes 16 de diciembre del 2013), mientras nos encontrábamos de vacaciones / compras en Tucson, pasamos uno de esos momentos que no quiero olvidar nunca.

Mientras esperábamos a tu mamá afuera de una tienda empezamos a platicar e imaginar ¿cómo sería cada uno de tus cumpleaños?, todo era alegría y felicidad, hasta que llegamos a tus quince años… Empecé a decirte que ese día, te haríamos una fiesta muy grande, en el que usarías un vestido como de princesa (con el que seguramente te verás hermosa), y que ahí, bailaríamos tu primer vals.

Fue entonces que empecé a cantarte un pedazo de la canción que, desde tu nacimiento y hasta hoy, es la canción de la historia de mi vida. Todo marchaba muy bien mientras simulábamos bailar ese vals, yo sentado en una silla y tu parada a un costado mio, abrazados y moviéndonos al ritmo de la canción. Si ese momento me pareció mágico, no quiero pensar lo que sentiré el día en que verdad estemos bailando ese vals.

Me llamó la atención que mientras te cantaba la canción, tu carita hacia caras de sorpresa y emoción a cada verso. Hasta que llegó la parte triste de la canción, la parte que dice que un día te irás de casa… de inmediato tu rostro se transformó y te soltaste a llorar, diciéndome que no querías que cantara eso, que tu nunca te querías ir de mi lado…. Tu llanto me conmovió.

Traté de explicarte que, cuando seas grande, te casarás y entonces deberás irte a vivir con tu entonces esposo, a lo que respondiste con un tajante: “¡NO! Yo quiero vivir contigo siempre…” y me hiciste prometer que así será…

También me hiciste prometerte que nunca mas te cantaría esa canción, y prometo cumplírtelo cabalmente, te doy mi palabra.

Debo aceptar que una parte de mi, sintió muchísimo gusto por saber lo que sentías, créeme que lo que mas deseo es que por siempre vivamos juntos, pero entiendo la ley de la vida.

Y aunque se que faltan muchos años, quiero que sepas que lo que te prometí es cierto, estaré siempre disponible para ti, pase lo que pase, siempre.

Ese momento, hizo que mis vacaciones se convirtieran en inolvidables, por un momento sentí que estoy logrando la meta que me he propuesto contigo.

Te ama, Papá.

Hoy, mientras te llevábamos a la escuela, nos preguntaste que si hoy era día de los niños héroes. Nos hiciste dudar, y debemos confesar que tuvimos que recurrir al Internet para poder contestarte. Si, si era día de los niños héroes.

Entonces nos dio mucha curiosidad por saber si conocías la historia, y estoy seguro que tu mamá sintió el mismo gusto que yo al escuchar tu versión:

Tu no sabes que era un colegio militar, solo que unos niños vivan en la casa que era un castillo

No sabes que era una invasión al territorio, solo querían robar la bandera…

Tu no sabes que eran estadounidenses, solo eran malos…

Tampoco sabes que los niños querían defender su patria, solo cuidar la bandera…

Y que cuando ya se la iban a llevar, uno de ellos la agarró y se tiró para salvarla… y se murió.

Y es que, “Si se la hubieran robado, no íbamos a saber cómo es nuestra bandera”

La batalla de Chapultepec y la gesta heroica de los niños héroes, según tú a tus 4 años

No te estoy fallando, hija.

Te estoy cuidando.

Perdóname :(